Piezas icónicas
Del mobiliario de oficina de Chandigarh al mercado del coleccionismo
Las sillas y bancos de teca que Pierre Jeanneret diseñó para equipar los edificios administrativos de la ciudad india de Chandigarh fueron durante décadas mobiliario funcional y anónimo. Hoy se subastan como piezas de autor.

Foto: P! Galerie Zúrich (usuario Phadzim) / Wikimedia Commons, CC BY 4.0
A comienzos de los años cincuenta, el arquitecto suizo Pierre Jeanneret —primo de Le Corbusier y su socio habitual de estudio— se trasladó a India para dirigir sobre el terreno la construcción de Chandigarh, la nueva capital del Punjab planificada por Le Corbusier tras la partición del país. Jeanneret permaneció allí durante más de una década, y además de supervisar la obra arquitectónica asumió el diseño de buena parte del mobiliario que debía equipar tribunales, universidades, viviendas y oficinas administrativas de la ciudad.
Para ese mobiliario, Jeanneret recurrió a materiales y mano de obra locales: teca maciza, resistente a la humedad y a los insectos del clima del Punjab, combinada con asientos y respaldos de caña o cuerda tejida por artesanos de la región. El resultado fueron sillas, sillones, bancos y mesas de líneas geométricas muy depuradas —hoy agrupadas bajo el nombre genérico de «sillas de Chandigarh»— concebidas como mobiliario público funcional y prácticamente anónimo, sin firma ni pretensión alguna de convertirse en objeto de diseño.
Durante décadas, estas piezas permanecieron en los mismos edificios para los que fueron creadas, sufriendo el desgaste propio del uso institucional. La revalorización llegó de forma tardía: fue a partir de finales de los años noventa y sobre todo en la década de 2000 cuando marchantes y coleccionistas europeos comenzaron a rastrear Chandigarh en busca de estas piezas, adquiriendo por precios muy bajos mobiliario que las propias instituciones indias estaban renovando o desechando. Desde ahí, el circuito de galerías y casas de subastas internacionales impulsó una demanda creciente que disparó su cotización.
Este fenómeno ha generado también una controversia de fondo: gran parte de ese mobiliario salió de India sin que existiera entonces un marco claro de protección patrimonial, lo que llevó a las autoridades indias a restringir posteriormente su exportación. El resultado es una paradoja habitual en la historia del diseño: un mobiliario pensado como anónimo y utilitario, hecho para servir a una utopía urbanística colectiva, terminó siendo reclasificado como obra de autor de coleccionista en las principales ferias y subastas de diseño del siglo XXI.
Actualizado el 13 de julio de 2026 · Fuente: Wikipedia